
7 Principios Sioux
Las actuales teorías del Management contienen muchos conceptos comunes con los valores contenidos en la educación de los Pueblos Originarios.
Los ciudadanos cosmopolitas desde la segunda mitad del siglo XX solemos creernos los creadores de las teorías y técnicas del management. Pero al sumergirnos en la lectura de los textos de historia acerca de la cultura de los pueblos originarios nos sorprendemos al encontrar que la conducción, el liderazgo y el desarrollo de los recursos humanos ha sido una preocupación ligada a la supervivencia de los seres humanos en todos los tiempos.
Para el pueblo Sioux, la cacería y la defensa eran sus actividades principales, el resto era secundario. Por lo tanto, el desarrollo de sus integrantes tenía un objetivo muy preciso y un tiempo limitado. De los 12 a los 14 años los varones debían alcanzar las habilidades y conocimientos necesarios para los cazadores-guerreros, esta formación constaba de 3 etapas.
1. Cuando el niño podía realizar y coordinar movimientos voluntarios, el padre le entregaba un arco y flechas adecuadas a su tamaño y su fuerza. A partir de este momento comenzaba el entrenamiento hasta lograr el completo dominio de estos elementos, luego salían a la cacería del ratón. Cuando el niño traía su primer presa, toda la familia lo agasajaba.
2. El padre le entregaba un arco y flechas más poderosas y más difíciles de manejar. Aquí comenzaba un nuevo periodo de entrenamiento que culminaba con la cacería del ciervo y otro agasajo al finalizar la prueba.
3. La última etapa requería las armas del futuro cazador-guerrero y culminaba cuando el joven volvía con su primera presa de la cacería del bisonte y era celebrado como un nuevo integrante adulto de la tribu.
De esta descripción podemos extraer algunos principios esenciales en la educación Sioux, que resultan interesantes para contrastarlos con las actuales teorías del management.
• Sentido de finalidad: todos los aprendices conocían la finalidad de la educación que estaban recibiendo y la relación directa de esta con el éxito o fracaso en su vida futura.
• Ausencia de acciones avergonzantes: los instructores estimulaban el orgullo por el logro y la posibilidad de pertenencia. Los Sioux no querían generar hombres inseguros, sin orgullo, resentidos y sin compromiso con su tribu. Para eso evitaban hacerlos sentir inútiles por mas que no supieran usar un arco de guerrero y, por eso, la herramienta que utilizaban para el aprendizaje guardaba relación con sus posibilidades. Esto no eliminaba totalmente las situaciones potencialmente avergonzantes que alcanzaban a los que, por holgazanes o desaprensivos, no se esforzaban en desarrollarse a sí mismos. Pero en estos casos no era la humillación del entrenador la que ponía un límite a estas personas, la herramienta más poderosa era la sanción social de toda la tribu.
• Tutoría: el apoyo de un experto que guía el aprendizaje era y sigue siendo indispensable. Es básico tener iniciativa personal y muy importante adquirir conocimientos académicos, pero la transmisión de experiencias y el apoyo durante el desarrollo de la acción concreta hacen la gran diferencia, aun cuando el aprendiz supere y hasta contradiga las enseñanzas del maestro.
• División del proceso de aprendizaje: resulta mucho más motivador para el aprendiz conocer los objetivos intermedios, de cada etapa, que proponer un largo camino sin escalas.
• Valoración relativa: los Sioux no consideraban más valioso cazar un bisonte que un ratón. La valoración estaba relacionada con las capacidades del aprendiz que realizaba la acción. De esta manera evitaban que un principiante considerara humillantes sus éxitos relativos frente a los éxitos de los más fuertes y experimentados.
• Celebración social de los éxitos personales: todo éxito personal en el proceso de aprendizaje era considerado un aporte al cuerpo social de la tribu. Era festejado y se aprovechaba la oportunidad para reforzar el compromiso con los objetivos comunes y para reafirmar las lealtades interpersonales.
• Cuidado de la autoestima: cuando había que tomar decisiones, que muchas veces implicaban la diferencia entre la vida y la muerte, era indispensable tener fe en sí mismo. Para asegurar el fortalecimiento de la autoestima, no solo evitaban desvalorizar a los aprendices, tampoco premiaban logros que no se hubiesen acordado previamente. De esta manera evitaban los favores personales que deterioran la fe en nosotros mismos.
Hoy la selección, la capacitación, el desarrollo y la retención de los recursos humanos estratégicos son factores tan críticos para el éxito de las empresas como lo eran para la permanencia del pueblo Sioux.
Estos mismos principios hoy son validos para gerentes, consultores y capacitadores a los que al igual que al pueblo Sioux les importa su supervivencia a largo plazo.
Basado en textos de Jorge O. Hambra.
