
La solidaridad es mucho más que la suma de las partes
Las personas nacemos y vivimos en sociedad, y la forma en que interactuamos en ella determina el futuro de comunidades, organizaciones, ciudades, países y hasta regiones continentales.
Rompiendo con las individualidades
El todo es más que la suma de las partes. La psicología de la Gestalt fue la creadora de esta idea, y plantea que las propiedades de un todo son diferentes a las propiedades que tienen sus partes en forma separada. En el plano social, podemos utilizar esta frase para definir a una sociedad, y aquí es la solidaridad la responsable de la transformación.
En una sociedad, cada individuo posee cualidades y fortalezas personales, pero la sociedad en su conjunto obtiene cualidades y fortalezas mayores a las que tiene cada persona que la integra. De esta manera, podemos observar el poder que tienen las relaciones humanas en la redefinición de un sistema compuesto por individualidades.
Entonces, cabe preguntarnos: ¿quién es el responsable de dicha transformación?. No podemos negar que la comunicación, los valores y las ideologías establecen relaciones entre las personas que integran una sociedad. Pero es la solidaridad la que, estando por encima de todos los demás elementos vinculantes, transforma estas relaciones en algo más que la suma de las partes.
¿Qué es ser solidario?
A diferencia de lo que muchos creen, la solidaridad no está únicamente conformada por grandes acciones. Las oportunidades de ser solidario se presentan muy a menudo y en forma de actos simples. El hecho de no identificar esos momentos, tiene más que ver con una predisposición personal que con el hecho de que aparezcan.
Pero además de aprovechar las oportunidades que se nos presentan, las personas podemos crear los momentos y los espacios de solidaridad. De hecho, existen cada vez más personas, en forma individual u organizada, que desarrollan el arte de la solidaridad. Las empresas se comprometen con un aporte al impacto social negativo de determinados acontecimientos, e incluso, a colaborar en el desarrollo de la integridad social mediante acciones solidarias.
¿Cómo ser solidario?
Para ser solidario, basta con la voluntad de querer ayudar a otros. Y no estamos hablando sólo de hacer caridad. La solidaridad va más allá de la caridad, es movida por la necesidad de establecer un vínculo. Una palabra de aliento, una mirada, pueden transformarse en actos solidarios si van dirigidos de forma y con el objetivo de ayudar a alguien que lo necesita.
También en el ámbito laboral, la solidaridad como valor de convivencia impacta de forma positiva entre las personas, los grupos de trabajo, e inclusive refuerza las relaciones entre diferentes organizaciones. Las simples acciones de escuchar, brindar espacios de opinión, o compartir momentos que no sean exclusivamente de trabajo, mejoran el clima organizacional e incluso pueden reforzar el compromiso de todos los integrantes de la organización.
La sociedad funciona en conjunto, si bien el todo es más que la suma de las partes, el hecho de mejorar cada parte resultará en una mejoría general de la sociedad. Y la solidaridad es el motor que logra esa mejoría. Entonces, podemos cambiar la idea Gestáltica inicial y afirmar que la solidaridad es mucho más que la suma de las partes.
Somos conscientes del impacto social que genera nuestro trabajo. Consideramos este impacto en cada decisión que tomamos; trabajamos en conjunto con nuestros clientes para resguardar la integridad social y, de ser posible, aportar a su desarrollo.
