
Una propuesta de Responsabilidad Social
Diciembre es una época de reflexión, y que mejor que reflexionar sobre nuestro comportamiento social, presente y futuro. No importa desde qué lugar estemos actuando en nuestra sociedad, la propuesta es pasar del individualismo a la conciencia colectiva.
El concepto de Responsabilidad Social adquiere cada vez más relevancia, por el papel activo que adoptan las organizaciones a través de la denominada Responsabilidad Social Empresaria. Pero este término surge de la sociedad en sí, y del compromiso que sus integrantes asumen a través de la Responsabilidad Social Comunitaria.
Y ¿qué es la Responsabilidad Social Comunitaria?
Como sabemos, las sociedades están integradas por personas de diferentes generaciones, con sus valores y sus costumbres. Cada uno tiene características como individuo, pero también como integrante de la sociedad. Así, en cada una encontraremos algunos aspectos compartidos, comunes a varios o a todos los integrantes.
Luego, cada integrante realiza acciones que influyen en el desarrollo de la sociedad y en el medio ambiente en el que se encuentra. El control de estas acciones y su impacto estarán determinados por la responsabilidad que cada persona asuma. Esto define una conciencia social, que combinada con el concepto de comunidad, conforman la Responsabilidad Social Comunitaria. La pandemia del covid-19 ha puesto a prueba este concepto.
¿Por qué es importante un cambio de actitud?
En un mundo cada vez más individualista, tendemos a olvidar el impacto de nuestras acciones. Esto atenta, no sólo contra el crecimiento de las sociedades y contra el medio ambiente, sino también contra nosotros mismos. Nos aleja del resto de las personas y, sin darnos cuenta, nos debilita.
Los seres humanos necesitamos vivir en sociedad, está en nuestra naturaleza. Separados y aislados somos presa fácil de nuestros propios vicios (las cuarentenas en el mundo lo han demostrado); el egoísmo, la desconfianza y el desinterés por lo que creemos ajeno, son ejemplos concretos de ello. Generar una conciencia social, en contraposición a esta conciencia individualista, es de vital importancia para lograr un sano crecimiento.
La Responsabilidad Social viene a unir, a sumar, a vincular las fuerzas de todos sus integrantes para lograr el crecimiento de la sociedad en su conjunto, y mejorar su entorno. De la misma manera, atiende las debilidades y flaquezas de cada uno para convertirlo en partícipe activo de ese crecimiento.
¿Cómo podemos involucrarnos?
Existen muchas formas de involucrarnos en la búsqueda del crecimiento social, ambiental y productivo de nuestra sociedad. Podemos comenzar fortaleciendo las relaciones entre los integrantes de la comunidad. Definir espacios y momentos de encuentros cuidados en donde compartir ideas y experiencias servirá para planificar acciones orientadas en una misma dirección.
Atender el consumo de recursos naturales como el agua y el papel (por citar los más comunes), ayudará a entender los beneficios económicos de cuidar el medio ambiente. Compartir experiencias también contribuye a concientizar sobre los efectos de la contaminación ambiental.
Por otro lado, cuando conocemos las actividades de las personas que nos rodean, podemos combinar conocimientos y habilidades para proponer mejoras productivas. De esta forma estaremos contribuyendo también al crecimiento económico social.
El hecho de formar parte de una sociedad no es casualidad, y con el aporte de todos se puede mejorar el bienestar del conjunto. Dependerá de nosotros adoptar una actitud de Responsabilidad Social, y dejar de ser actores pasivos para convertirnos en agentes de cambio. La nueva normalidad post-pandemia es una oportunidad para avanzar en esa dirección.
Agradecemos a todas las personas, empresas e instituciones que nos acompañaron este año. La propuesta está hecha, participemos para lograr que el próxmo sea un año de recuperación con más integración, responsabilidad, respeto y conciencia socio-ambiental. El bienestar vendrá de la mano.
